Monday, December 21, 2009

El regalo

El milagro no es la noche
ni el día, ni la fecha;
el milagro es la reunión,
es el sonido del teléfono
o la carta que tarde
y callada llega.

Sin miedo a ser,
a cruzar ríos y mares
con ese azul cielo;
que como barco carguero
recorre los caminos
de piratas.

Las palabras anteriores
son la compañía y
la esperanza del
eterno regreso.

La cena

La fecha y la unión
de esas mesas empolvadas
por el tiempo y la ausencia,
se apresuran a la cena.

Unos cubiertos juegan con las servilletas
al escondite.
Risas, son la música y
el calor la compañía.

Mira alguien distraído
por la ventana,
mientras los grillos anuncian
la noche.
La sirena el brindis
y el nacimiento.

Sunday, December 13, 2009

1964

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compatirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaban el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges, Poesía completa, ed. emecé. Barcelona, mayo 2009.

Monday, November 09, 2009

Pasos

Los oigo provenir de las bocacalles
se cruzan para provocarme pánico
y silban a lo lejos los gorriones,
el viento lleva y trae molesto.

Las últimas risas matutinas
se mezclan en los bullicios
de los autos apresurados,
la noche llama a las tragedias.

Incluso el vértigo es festivo,
con esas hojas secas que danzan
en la eternidad del color amarillo.

Una bicicleta pasa silbando
y la fantasía hace el eco
del estúpido temor.

Sunday, November 01, 2009

Al ruiseñor

Me duele el corazón y un entorpecimiento soporífero me punza
el sentido, como si hubiera bebido cicuta,
¡Oh un trago de vino, que ha sido refrescado
largo tiempo en la tierra profundamente clavada!

Desvanecerme lejos, disolverme y casi olvidar
lo que tu entre las hojas nunca conociste,
el cansancio, la fiebre y la impaciencia.

¡Lejos! ¡Lejos! Pues volare hasta ti,
no conducido por Baco y sus compañeros,
sino en las alas invisibles de la poesía.

No puedo ver las flores que hay a mis pies,
ni el suave incienso que cuelga de las ramas,
pero en la oscuridad perfumada,
adivino todas las dulzuras.

En oscuridad escucho y durante muchisimo tiempo
he estado medio enamorado de la sosegante muerte,
¡tú no has nacido para morir, pájaro inmortal!

¡Olvidado! ¡La misma palabra es como una campana,
que doblase desde ti para mi solitario ser!
¡Adiós! La fantasía no puede burlarse tan bien.

La poesía fue creada con los dos, tres o cuatro primeros versos de "Oda a un ruiseñor" de John Keats. Ed: Visor, 2da edición 1995.

Friday, October 16, 2009

Imposible

(...)
¿Recuerdas cuando eras un sonido entre los árboles
y cuando eras un pequeño rayo vertiginoso?

Ahora tenemos la memoria demasiado cargada
las flores de nuestras orejas palidecen
a veces veo reflejos de plumas en mi pecho
no me mires con tantos fantasmas
Quiero dormir quiero oír otra vez las voces perdidas
como los cometas que han pasado a otro sistema

¿En dónde estábamos? ¿En qué luz en qué silencio?
¿En dónde estaremos?
Tantas cosas tantas cosas tantas cosas

Yo soplo para apagar tus ojos
¿Recuerdas cuando eras un suspiro entre dos ramas?

Vicente Huidobro, "El ciudadano del olvido", Colección de poesía: "El país", Ed. El país, Madrid 2008

La poesía es un fragmento del original.

Thursday, September 17, 2009

LII

Read me a lesson, Muse, and speak it loud
upon the top of Nevis, blind in mist!
I look into the chasms, and a shroud
vaporous doth hide them; just so much I wist
mankind do know of Hell. I look o'erhead,
and there is sullen mist; even so much
mankind can tell of Heaven. Mist is spread
before the earth, beneath me, -even such,
even so vague is man's sight of himself.
Here are the craggy stones beneath my feet -
thus much I know, that, a poor witless elf,
I tread on them, - that all my eye doth meet
is mist and crag, not only on this height,
but in the world of thought and mental might.

--
¡Léeme una lección, ¡oh Musa!, en voz bien alta,
en la cumbre de Nevis cubierta por la niebla!
Contemplo los abismos, y un manto vaporoso
los oculta: esto es todo lo que sé que los hombres
conocen del Infierno. Miro ahora hacia arriba
y hay una niebla lúgubre: es todo lo que el hombre
puede saber del Cielo. La niebla se he extendido
allí abajo, en la tierra: ¡así, así de vaga
es la visión que tienen los hombres de sí mismos!
Aquí están a mis pies estas rocas abruptas:
lo único que sé - pobre, estúpido duende -
es que las piso. ¡Todo lo que observan mis ojos
es niebla y precipicio, no sólo en esta altura,
sino en el pensamiento y en su potente mundo!

LII (no es el título de la poesía, sino que me he tomado la libertad de introducirlo así dado que el título repite el primer verso).

John Keats, "Odas y sonetos", traducción Alejandro Valero, Ed. Hiperión (edición bilingüe), 1995 Madrid.

Sunday, September 06, 2009

El forastero

Despachadas las cartas y el telegrama,
camina por las calles indefinidas
y advierte leves diferencias que no le importan
y piensa en Aberdeen o en Leyden,
más vívidas para él que este laberinto
de líneas rectas, no de complejidad,
donde lo lleva el tiempo de un hombre
cuya verdadera vida está lejos.
En una habitación numerada
se afeitará después ante un espejo
que no volverá a reflejarlo
y le parecerá que ese rostro
es más inescrutable y más firme
que el alma que lo habita
y que a lo largo de los años lo labra.
Se cruzará contigo en una calle
y acaso notarás que es alto y gris
y que mira las cosas.
Una mujer indiferente
le ofrecera la tarde y lo que pasa
del otro lado de unas puertas. El hombre
piensa que olvidará su cara y recordará,
años después, cerca del Mar del Norte,
la persiana o la lámpara.
Esa noche, sus ojos contemplarán
en un rectángulo de formas que fueron,
al jinete y su épica llanura,
porque el Far West abarca el planeta
y se espeja en los sueños de los hombres
que nunca lo han pisado.
En la numerosa penunbra, el desconocido
se creerá en su ciudad
y lo sorprenderá salir a otra,
de otro lenguaje y de otro cielo.

Antes de la agonía,
el infierno y la gloria nos están dados;
andan ahora por esta ciudad, Buenos Aires,
que para el forastero de mi sueño
(el forastero que yo he sido bajo otros astros)
es una serie de imprecisas imágenes
hechas por el olvido.

Poesía Completa, Jorge Luis Borges, Ed. Emecé, año 2009, pág. 235/236

Saturday, July 04, 2009

33 orientales

Treinta y tres orientales cruzan la calle y respiran
dejan los pasos atrás,
y se agolpan en el estadio,
dejan caer los papeles y se ponen una camiseta azul y roja,
el color azul y grana es sólo una opción de las treintena que hay en el país

Han dejado sus pueblos,
han dejado familia,
unos, la han enterrado.

Un viaje tan largo, sólo se hace
por desesperación
y por dolor.

El dolor de no recordar más,
sino el pasto,
sino el aire,
sino la casa húmeda y dejada.
Por la muerte,
por las risas
por el estofado de arroz.

Pero la fabrica promete
nada es controlado aquí,
el barrio calla en sus paredes grises,
hasta el sol es gris y calla.

Treinta y tres orientales miran el cerco,
se cuelgan, tiran de él hasta romperlo,
pasan a formar parte del partido,
salen en televisión,
se dejan fotografiar con los jugadores,
sonríen, intentan mezclarse con los
otros.

Los otros ya no están más,
sólo ellos, en una celda despojada
de la dignidad.

Treinta y tres orientales pasean dormidos,
esconde su cabeza en el abrigo,
suben al autobús, miran al cruzar,
compran el diario, vuelven al bar,
no se saludan, no se miran
no toman el mismo autobús,
sólo comparten el bar.

(Treinta y tres orientales es una calle del barrio de Boedo en Buenos Aires)