El reloj da los pasos
más fuertes que
puedas imaginarte.
Sus pisadas hacen
temblar la noche,
que desaparece en
un suspiro.
Se ensancha la
dimensión
que separa el
mundo onírico.
Y bajo el crepúsculo
(¿Acaso fue el invierno la estación?)
corro el velo.
shalexia.
Sunday, August 26, 2007
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