Pasajero, tu banco fue ocupado anteriormente,
y se volverá a ocupar
- Después de ti -
Breve, es el espacio
que nos separa para reconocernos.
Mis manos tiemblan
en tus bolsillos.
Momentáneo, es el instante,
momentánea la mirada.
¿Acaso es dulce el roció?
Transitorio, sera el día
que te encuentre en mí...
ventana.
Cerrada.
Temporal, tu abrigo azul de otoño,
la bufanda roja,
¿acaso lo que siento?
Precario; mis inútiles versos,
mis inútiles intentos,
por saber quien eres.
Mis inútiles esfuerzos
jadeantes de consuelo.
Provisional, el blog donde
ira a para este,
triste poema.
Desvanecida, la agonía
con que entrego
mi único yo.
Tuesday, February 26, 2008
February
Mejor Febrero,
entre el silencio y el ajetreo.
Los mismos pasos, luego del respiro
el mismo dolor.
Entre el pecho y el corazón
hay una linea, según la dimensión del meñique
que respira pausado,
que llora sin lagrimas.
No todos tiene la posibilidad de llorar,
¿acaso al mismo tiempo?
Si eso sucedería Buenos Aires no caminaría.
La ciudad,
la ciudad y sus innumerables gritos.
El comenzar de la ciudad cambia según los meses,
muchas veces según los días.
El verde en las esquinas,
el blanco y gris de las avenidas,
el marchar soldadesco de los transeúntes,
los habituales y los ocasionales,
Doña Teresa y el perro danés,
el panadero y su canasto,
Don Andrés y su portafolio comprado en Once,
los estudiantes y su creencia superior,
lo son, nadie vuelve a tener quince años,
Me he llevado esa materia...
Caminar por la ciudad,
nadie te esta observando,
no eres blanco de nadie.
entre el silencio y el ajetreo.
Los mismos pasos, luego del respiro
el mismo dolor.
Entre el pecho y el corazón
hay una linea, según la dimensión del meñique
que respira pausado,
que llora sin lagrimas.
No todos tiene la posibilidad de llorar,
¿acaso al mismo tiempo?
Si eso sucedería Buenos Aires no caminaría.
La ciudad,
la ciudad y sus innumerables gritos.
El comenzar de la ciudad cambia según los meses,
muchas veces según los días.
El verde en las esquinas,
el blanco y gris de las avenidas,
el marchar soldadesco de los transeúntes,
los habituales y los ocasionales,
Doña Teresa y el perro danés,
el panadero y su canasto,
Don Andrés y su portafolio comprado en Once,
los estudiantes y su creencia superior,
lo son, nadie vuelve a tener quince años,
Me he llevado esa materia...
Caminar por la ciudad,
nadie te esta observando,
no eres blanco de nadie.
Monday, February 25, 2008
Días de lluvia
¿Escuchas esos chasquidos?
¿Que dá la lluvia al caer?
El gris húmedo de la avenida
las luces simulando el sol
y el calor de los pasos apresurados
no hay verde que no se note más
más que el verde homo
de las calles pavimentadas,
de los edificios desnudos,
de las esquinas solitarias,
no solamente hoy.
El pasaje San Ignacio
se esfuerza por aparecer,
por sorprender al turista ocasional.
La flor, esa flor que todos ven
(a la vez nadie)
asoma sus tímidos pétalos a la lluvia
bebe agua, mira a la esquina
vuelve a dormir.
Y yo aquí,
y tú allí
preguntándonos
que hacer.
¿Que dá la lluvia al caer?
El gris húmedo de la avenida
las luces simulando el sol
y el calor de los pasos apresurados
no hay verde que no se note más
más que el verde homo
de las calles pavimentadas,
de los edificios desnudos,
de las esquinas solitarias,
no solamente hoy.
El pasaje San Ignacio
se esfuerza por aparecer,
por sorprender al turista ocasional.
La flor, esa flor que todos ven
(a la vez nadie)
asoma sus tímidos pétalos a la lluvia
bebe agua, mira a la esquina
vuelve a dormir.
Y yo aquí,
y tú allí
preguntándonos
que hacer.
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