Los oigo provenir de las bocacalles
se cruzan para provocarme pánico
y silban a lo lejos los gorriones,
el viento lleva y trae molesto.
Las últimas risas matutinas
se mezclan en los bullicios
de los autos apresurados,
la noche llama a las tragedias.
Incluso el vértigo es festivo,
con esas hojas secas que danzan
en la eternidad del color amarillo.
Una bicicleta pasa silbando
y la fantasía hace el eco
del estúpido temor.
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