Wednesday, April 13, 2011

La mujer flaca

Pasea por Circular Quay
y no mira,
sólo se deja llevar por la
brisa que acaricia al
mar de Tasmania.

Y se tuerce como un papel,
al doblar la esquina.

La perdemos de vista
pero cuando aparece,
la adoramos y ella
se esfuerza por proyectar
sombra.

La mujer flaca,
no llora ni sonríe,
por miedo a que los surcos de la vida
cartografíen su existencia.

La mujer flaca pierde el tiempo
en aparentar ser libre,
mientras la gorda
disfruta de lo que ella no tiene.

Paisaje de la multitud que vomita

La mujer gorda venía adelante
arrancando las raíces y mojando el pergamino de los tambores.
La mujer gorda,
que vuelve del revés los pulpos agonizantes.
La mujer gorda, enemiga de la luna,
corría por las calles, y los pisos desabitados
y dejaba por los rincones pequeñas calaveras de paloma
y levantaba las furias de los banquetes de los siglos últimos
y llamaba al demonio del pan por las colinas del cielo barrido
y filtraba un ansia de luz en las circulaciones subterráneas.
Son los cementerios. Lo sé. Son los cementerios
y el dolor de las cocinas enterradas bajo la arena.
Son los muertos, los faisanes y las manzanas de otra hora
los que nos empujan en la garganta.

(...)

F. G. Lorca, "Poeta en Nueva York", Ed. Cátedra. Madrid, 2006.

Sunday, April 10, 2011

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como el odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez* los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

(...)

César Vallejo, "Antología poética", Ed. EDAF. 3ra edición, Madrid. 2005.