Thursday, September 17, 2009

LII

Read me a lesson, Muse, and speak it loud
upon the top of Nevis, blind in mist!
I look into the chasms, and a shroud
vaporous doth hide them; just so much I wist
mankind do know of Hell. I look o'erhead,
and there is sullen mist; even so much
mankind can tell of Heaven. Mist is spread
before the earth, beneath me, -even such,
even so vague is man's sight of himself.
Here are the craggy stones beneath my feet -
thus much I know, that, a poor witless elf,
I tread on them, - that all my eye doth meet
is mist and crag, not only on this height,
but in the world of thought and mental might.

--
¡Léeme una lección, ¡oh Musa!, en voz bien alta,
en la cumbre de Nevis cubierta por la niebla!
Contemplo los abismos, y un manto vaporoso
los oculta: esto es todo lo que sé que los hombres
conocen del Infierno. Miro ahora hacia arriba
y hay una niebla lúgubre: es todo lo que el hombre
puede saber del Cielo. La niebla se he extendido
allí abajo, en la tierra: ¡así, así de vaga
es la visión que tienen los hombres de sí mismos!
Aquí están a mis pies estas rocas abruptas:
lo único que sé - pobre, estúpido duende -
es que las piso. ¡Todo lo que observan mis ojos
es niebla y precipicio, no sólo en esta altura,
sino en el pensamiento y en su potente mundo!

LII (no es el título de la poesía, sino que me he tomado la libertad de introducirlo así dado que el título repite el primer verso).

John Keats, "Odas y sonetos", traducción Alejandro Valero, Ed. Hiperión (edición bilingüe), 1995 Madrid.

Sunday, September 06, 2009

El forastero

Despachadas las cartas y el telegrama,
camina por las calles indefinidas
y advierte leves diferencias que no le importan
y piensa en Aberdeen o en Leyden,
más vívidas para él que este laberinto
de líneas rectas, no de complejidad,
donde lo lleva el tiempo de un hombre
cuya verdadera vida está lejos.
En una habitación numerada
se afeitará después ante un espejo
que no volverá a reflejarlo
y le parecerá que ese rostro
es más inescrutable y más firme
que el alma que lo habita
y que a lo largo de los años lo labra.
Se cruzará contigo en una calle
y acaso notarás que es alto y gris
y que mira las cosas.
Una mujer indiferente
le ofrecera la tarde y lo que pasa
del otro lado de unas puertas. El hombre
piensa que olvidará su cara y recordará,
años después, cerca del Mar del Norte,
la persiana o la lámpara.
Esa noche, sus ojos contemplarán
en un rectángulo de formas que fueron,
al jinete y su épica llanura,
porque el Far West abarca el planeta
y se espeja en los sueños de los hombres
que nunca lo han pisado.
En la numerosa penunbra, el desconocido
se creerá en su ciudad
y lo sorprenderá salir a otra,
de otro lenguaje y de otro cielo.

Antes de la agonía,
el infierno y la gloria nos están dados;
andan ahora por esta ciudad, Buenos Aires,
que para el forastero de mi sueño
(el forastero que yo he sido bajo otros astros)
es una serie de imprecisas imágenes
hechas por el olvido.

Poesía Completa, Jorge Luis Borges, Ed. Emecé, año 2009, pág. 235/236