Hay un lugar,
en el corazón,
¿quizás?
donde se repliegan
y se conciben
todos los mundos.
Los mundos de la infancia y
la fantasía,
los mundos de la juventud y
la esperanza,
los mundos de la adultez y
la agonía.
No es fácil salir de allí.
¿Por qué es necesario salir?
Thursday, March 13, 2008
Friday, March 07, 2008
Lo que me dices a mi
Doble manifestación.
Un cuadro rojo, de Matisse
grita por salir a caminar
bajo el infierno gris
de un Buenos Aires,
Extranjero.
No hay atardecer fabril.
La ciudad de Boedo,
es toda capital,
ni los pasos coquetos de uno o mil
"recoleteanos"
servirán para aplacar
Lo inevitable.
Más nueve que ya dejaron,
si es que así se dice,
De existir.
No hay atardecer más gris.
¿Corresponde al dios salir a iluminarnos?
Ni los académicos,
Sonrojan tanto al error.
Error; me encuentro en Londres
Y en junio.
Donde la poca vida, vive
pero donde el te es,
a la hora acordada
por una agenda olvidada,
De adquirir.
No hay atardecer más lluvioso.
Con nubes rojas y azules,
con el número dos, improvisado
donde algún interludio,
cae, donde algún lienzo-cortinal
Es, desestructurado.
Un cuadro rojo, de Matisse
grita por salir a caminar
bajo el infierno gris
de un Buenos Aires,
Extranjero.
No hay atardecer fabril.
La ciudad de Boedo,
es toda capital,
ni los pasos coquetos de uno o mil
"recoleteanos"
servirán para aplacar
Lo inevitable.
Más nueve que ya dejaron,
si es que así se dice,
De existir.
No hay atardecer más gris.
¿Corresponde al dios salir a iluminarnos?
Ni los académicos,
Sonrojan tanto al error.
Error; me encuentro en Londres
Y en junio.
Donde la poca vida, vive
pero donde el te es,
a la hora acordada
por una agenda olvidada,
De adquirir.
No hay atardecer más lluvioso.
Con nubes rojas y azules,
con el número dos, improvisado
donde algún interludio,
cae, donde algún lienzo-cortinal
Es, desestructurado.
Tuesday, February 26, 2008
Efímero
Pasajero, tu banco fue ocupado anteriormente,
y se volverá a ocupar
- Después de ti -
Breve, es el espacio
que nos separa para reconocernos.
Mis manos tiemblan
en tus bolsillos.
Momentáneo, es el instante,
momentánea la mirada.
¿Acaso es dulce el roció?
Transitorio, sera el día
que te encuentre en mí...
ventana.
Cerrada.
Temporal, tu abrigo azul de otoño,
la bufanda roja,
¿acaso lo que siento?
Precario; mis inútiles versos,
mis inútiles intentos,
por saber quien eres.
Mis inútiles esfuerzos
jadeantes de consuelo.
Provisional, el blog donde
ira a para este,
triste poema.
Desvanecida, la agonía
con que entrego
mi único yo.
y se volverá a ocupar
- Después de ti -
Breve, es el espacio
que nos separa para reconocernos.
Mis manos tiemblan
en tus bolsillos.
Momentáneo, es el instante,
momentánea la mirada.
¿Acaso es dulce el roció?
Transitorio, sera el día
que te encuentre en mí...
ventana.
Cerrada.
Temporal, tu abrigo azul de otoño,
la bufanda roja,
¿acaso lo que siento?
Precario; mis inútiles versos,
mis inútiles intentos,
por saber quien eres.
Mis inútiles esfuerzos
jadeantes de consuelo.
Provisional, el blog donde
ira a para este,
triste poema.
Desvanecida, la agonía
con que entrego
mi único yo.
February
Mejor Febrero,
entre el silencio y el ajetreo.
Los mismos pasos, luego del respiro
el mismo dolor.
Entre el pecho y el corazón
hay una linea, según la dimensión del meñique
que respira pausado,
que llora sin lagrimas.
No todos tiene la posibilidad de llorar,
¿acaso al mismo tiempo?
Si eso sucedería Buenos Aires no caminaría.
La ciudad,
la ciudad y sus innumerables gritos.
El comenzar de la ciudad cambia según los meses,
muchas veces según los días.
El verde en las esquinas,
el blanco y gris de las avenidas,
el marchar soldadesco de los transeúntes,
los habituales y los ocasionales,
Doña Teresa y el perro danés,
el panadero y su canasto,
Don Andrés y su portafolio comprado en Once,
los estudiantes y su creencia superior,
lo son, nadie vuelve a tener quince años,
Me he llevado esa materia...
Caminar por la ciudad,
nadie te esta observando,
no eres blanco de nadie.
entre el silencio y el ajetreo.
Los mismos pasos, luego del respiro
el mismo dolor.
Entre el pecho y el corazón
hay una linea, según la dimensión del meñique
que respira pausado,
que llora sin lagrimas.
No todos tiene la posibilidad de llorar,
¿acaso al mismo tiempo?
Si eso sucedería Buenos Aires no caminaría.
La ciudad,
la ciudad y sus innumerables gritos.
El comenzar de la ciudad cambia según los meses,
muchas veces según los días.
El verde en las esquinas,
el blanco y gris de las avenidas,
el marchar soldadesco de los transeúntes,
los habituales y los ocasionales,
Doña Teresa y el perro danés,
el panadero y su canasto,
Don Andrés y su portafolio comprado en Once,
los estudiantes y su creencia superior,
lo son, nadie vuelve a tener quince años,
Me he llevado esa materia...
Caminar por la ciudad,
nadie te esta observando,
no eres blanco de nadie.
Monday, February 25, 2008
Días de lluvia
¿Escuchas esos chasquidos?
¿Que dá la lluvia al caer?
El gris húmedo de la avenida
las luces simulando el sol
y el calor de los pasos apresurados
no hay verde que no se note más
más que el verde homo
de las calles pavimentadas,
de los edificios desnudos,
de las esquinas solitarias,
no solamente hoy.
El pasaje San Ignacio
se esfuerza por aparecer,
por sorprender al turista ocasional.
La flor, esa flor que todos ven
(a la vez nadie)
asoma sus tímidos pétalos a la lluvia
bebe agua, mira a la esquina
vuelve a dormir.
Y yo aquí,
y tú allí
preguntándonos
que hacer.
¿Que dá la lluvia al caer?
El gris húmedo de la avenida
las luces simulando el sol
y el calor de los pasos apresurados
no hay verde que no se note más
más que el verde homo
de las calles pavimentadas,
de los edificios desnudos,
de las esquinas solitarias,
no solamente hoy.
El pasaje San Ignacio
se esfuerza por aparecer,
por sorprender al turista ocasional.
La flor, esa flor que todos ven
(a la vez nadie)
asoma sus tímidos pétalos a la lluvia
bebe agua, mira a la esquina
vuelve a dormir.
Y yo aquí,
y tú allí
preguntándonos
que hacer.
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