Me duele el corazón y un entorpecimiento soporífero me punza
el sentido, como si hubiera bebido cicuta,
¡Oh un trago de vino, que ha sido refrescado
largo tiempo en la tierra profundamente clavada!
Desvanecerme lejos, disolverme y casi olvidar
lo que tu entre las hojas nunca conociste,
el cansancio, la fiebre y la impaciencia.
¡Lejos! ¡Lejos! Pues volare hasta ti,
no conducido por Baco y sus compañeros,
sino en las alas invisibles de la poesía.
No puedo ver las flores que hay a mis pies,
ni el suave incienso que cuelga de las ramas,
pero en la oscuridad perfumada,
adivino todas las dulzuras.
En oscuridad escucho y durante muchisimo tiempo
he estado medio enamorado de la sosegante muerte,
¡tú no has nacido para morir, pájaro inmortal!
¡Olvidado! ¡La misma palabra es como una campana,
que doblase desde ti para mi solitario ser!
¡Adiós! La fantasía no puede burlarse tan bien.
La poesía fue creada con los dos, tres o cuatro primeros versos de "Oda a un ruiseñor" de John Keats. Ed: Visor, 2da edición 1995.
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