Thursday, January 20, 2011

Membretes

¡Sin pie, no hay poesía! -exclaman algunos. Como
si necesitásemos de esa confidencia para reconocerlos.

Europa comienza a interesarse por nosotros. ¡Dis-
frazados con las plumas o el chiripá que nos atribuye,
alcanzaríamos un éxito clamoroso! ¡Lástima que nuestra
sinceridad nos obligue a desilucionarla... a presentarnos
como somos; aunque sea incapaz de diferenciarnos...
aunque estemos seguros de la rechifla!

Llega un momento en que aspiramos a escribir algo
peor.

El ombligo no es un órgano tan importante como
imaginan ustedes... ¡Señores poetas!

¿Estupidez? ¿Ingenuidad? ¿Política? ... Seamos argen-
tinos, gritan algunos... sin advertir que la nacionalidad
es algo tan fatal como la conformación de nuestro
esqueleto.

¡Impongámonos ciertas normas para volver a expe-
-rimentar la complacencia ingenua de violarlas! La reha-
bilitación de la infidelidad reclama de nosotros un
candor semejante. ¡Ruboricemonos de no poder rubo-
rizarnos y reinventemos las prohibiciones que nos con-
vengan, antes de que la libertad alcance a esclavizarnos
completamente!

(...) Oliverio Girondo.

No comments: